El día 27 de octubre del presente año, fue publicado en Facebook, Youtube y, aparentemente, también Twitter (no tengo idea, pues no lo uso y no sé ni me interesa saber cómo funciona por los momentos), un video en el que se puede apreciar a un profesor de Derecho Romano, de la Universidad Santa María, Pedro Alejandro Lava Socorro, manifestando opiniones acerca de los homosexuales, mientras dictaba su curso.
Al ver el VIDEO, resulta evidente, que el hombre disgusta de los homosexuales, por la forma tan acalorada en que se expresa. Sin embargo, su base NO es el odio. Su base es nada menos que EL DERECHO ROMANO. Es más, su base es su subjetiva y conservadora OPINIÓN.
Al inicio de su discurso, lleno de prejuicios (influenciados por la materia que imparte), pregunta a su aletargada audiencia: “¿No hay defensores de los homosexuales aquí?” A lo que se le respondió con un rotundo “NO”, pronunciado sin emitir sonido alguno. ¿Quién estaba realizando la filmación entonces, si no era un defensor de la homosexualidad? ¿Acaso el cobarde que se escondió detrás del instrumento de grabación pudiera ser un homofóbico también o, simplemente, un desinteresado del tema, que quería deshacerse del profesor por algún motivo personal, concebido por su inmadurez?
Sea cual sea la tendencia sexual del grandísimo amarillista difamador, lo cierto es que el baratísimo y para nada elegante truco, lamentablemente, funcionó, ya que el profesor fue expulsado de la institución a los pocos días. Pero, claro, ¿cómo no va a funcionar en una sociedad tan retrógrada y fácilmente influenciable como la venezolana? Digo, es muy obvio que el muy poco hombre (de humano, para evitar malentendidos con personas carentes de autoestima y que no sepan leer, además de escuchar), sacó completamente de contexto lo que el profesor dijo o trató de explicar, al filmarlo y transmitirlo de esa manera. Es una clase de DERECHO ROMANO, que se rige por el DERECHO NATURAL, que alega que todo aquello que vaya en contra de la naturaleza es ilegal. Pero, por supuesto, Youtube no es visto por jóvenes estudiantes de Derecho ni abogados ilustrados exclusivamente, lo que permitió que la gran masa ignorante deformara las palabras del profesor, las pasara por un filtro subordinado a su falta de juicio y capacidad de razonar, para luego interpretarlas como le diera la gana.
¿Es este el país que queremos? ¿A esto se le llama libertad de expresión? Yo apoyo la libertad sexual, pero, ¿a todos deben gustarle a juro y porque sí las tendencias sexuales de determinados grupos? ¿Cambiamos la llamada “dictadura” heterosexual por una homosexual? ¿Hay que andar ahora muy alerta a la hora de EXPRESARSE por miedo a que seamos grabados por un individuo sin la capacidad para debatir y contra-argumentar nuestras ideas?
¿Seguiremos permitiendo que la falta de autoestima y la susceptibilidad extra-sensible de las personas nos calle la boca? ¿Dónde quedó el estoicismo, el amor por uno mismo, la invulnerabilidad emotiva a la hora de escuchar ideas o discursos con los que no estamos de acuerdo o que se oponen completamente a nuestro modo de vida?
El profesor en ningún momento está incitando al odio. En ningún momento está diciendo que los homosexuales no sean personas. En ningún momento promueve la persecución y ejecución de estos individuos. EN NINGÚN MOMENTO DISCRIMINA. ¡Simplemente OPINA! ¡Opina que los homosexuales son unos enfermos mentales perversos! ¿Y qué? ¿No está en su derecho? ¿Por qué habrían estas palabras ultra-conservadoras de ofender a alguien? Y si alguien se sintió ofendido, que, para empezar, habría sido por sus propias inseguridades, problemas de aceptación y carencia de madurez, ¿por qué no se levantó con orgullo y gritó “¡YO!” al profesor, cuando preguntó si había defensores de los homosexuales en el aula?
Si tanto disgustó el discurso a los alumnos, o al animal (pues alguien que no argumenta es, para mí, un animal) que grabó el video, ¿por qué ninguno hizo una intervención coherente? ¿Por qué ninguno abandonó el salón de clases? ¿Por qué ninguno pensó en solicitar un cambio de sección por no compartir las ideas del académico?
Además, como el video sólo muestra 10 minutos de una clase que, presumo, mínimo duró hora y media, pueden inferirse demasiadas posibilidades. Yo no conozco al profesor, sólo creo haberlo visto una que otra vez y no es que me haya caído bien o mal, simplemente creo haberlo visto por la universidad. Tampoco comparto su posición, si es que es esa su posición, ya que perfectamente pudo haber estado recurriendo al sarcasmo para probar algún punto. Habría que saber puntualmente de qué se estaba hablando. Quizá el profesor hasta es homosexual, reprimido o “a escondidas”, pero impartió su clase como consideró debía ser impartida, interpretando el Derecho Natural como debe interpretarse.
Hay tantas hipótesis, tantos vacíos, tantas preguntas… Y tan pocas personas interesadas en el tema, salvo por la sarta de ignorantes que deben estar felices porque habrán perdido unos cuantos días de clase por la reasignación de un nuevo profesor, o se habrán “salvado” de hacer determinada entrega o quién sabe, quizá simplemente están felices por haberse deshecho de “ese calvito gruñón”.
Es lamentable cómo las injusticias se dan en nuestro país, y a nadie pareciera importarle. “Total... Mientras no me afecte...” ¡Qué impotencia! ¡Qué frustración! Pero, sobre todo, ¡qué decepción! ¡Qué calidad de juicio tienen mis compatriotas!
De cualquier manera, mi intensión con este artículo es hacer pública mi indignación ante la decisión tomada por los directivos de la Universidad Santa María, al destituir categóricamente, sin una justa investigación, a un profesor POR IMPARTIR CLASES DE DERECHO ROMANO y, además, OPINAR LIBREMENTE.
Ahora, ¿podría alguien explicarme exactamente qué es Libertad Sexual? Porque, hasta donde tengo entendido, ninguna libertad puede pasar por encima de otra. ¿La libertad sexual oprime ahora la de expresión? ¡Vaya chiste!