viernes 30 de octubre de 2009

Escasez de Autoestima, Ignorancia Colectiva o Una Pérdida Más para la Libertad de Expresión.

El día 27 de octubre del presente año, fue publicado en Facebook, Youtube y, aparentemente, también Twitter (no tengo idea, pues no lo uso y no sé ni me interesa saber cómo funciona por los momentos), un video en el que se puede apreciar a un profesor de Derecho Romano, de la Universidad Santa María, Pedro Alejandro Lava Socorro, manifestando opiniones acerca de los homosexuales, mientras dictaba su curso.

Al ver el VIDEO, resulta evidente, que el hombre disgusta de los homosexuales, por la forma tan acalorada en que se expresa. Sin embargo, su base NO es el odio. Su base es nada menos que EL DERECHO ROMANO. Es más, su base es su subjetiva y conservadora OPINIÓN.

Al inicio de su discurso, lleno de prejuicios (influenciados por la materia que imparte), pregunta a su aletargada audiencia: “¿No hay defensores de los homosexuales aquí?” A lo que se le respondió con un rotundo NO, pronunciado sin emitir sonido alguno. ¿Quién estaba realizando la filmación entonces, si no era un defensor de la homosexualidad? ¿Acaso el cobarde que se escondió detrás del instrumento de grabación pudiera ser un homofóbico también o, simplemente, un desinteresado del tema, que quería deshacerse del profesor por algún motivo personal, concebido por su inmadurez?

Sea cual sea la tendencia sexual del grandísimo amarillista difamador, lo cierto es que el baratísimo y para nada elegante truco, lamentablemente, funcionó, ya que el profesor fue expulsado de la institución a los pocos días. Pero, claro, ¿cómo no va a funcionar en una sociedad tan retrógrada y fácilmente influenciable como la venezolana? Digo, es muy obvio que el muy poco hombre (de humano, para evitar malentendidos con personas carentes de autoestima y que no sepan leer, además de escuchar), sacó completamente de contexto lo que el profesor dijo o trató de explicar, al filmarlo y transmitirlo de esa manera. Es una clase de DERECHO ROMANO, que se rige por el DERECHO NATURAL, que alega que todo aquello que vaya en contra de la naturaleza es ilegal. Pero, por supuesto, Youtube no es visto por jóvenes estudiantes de Derecho ni abogados ilustrados exclusivamente, lo que permitió que la gran masa ignorante deformara las palabras del profesor, las pasara por un filtro subordinado a su falta de juicio y capacidad de razonar, para luego interpretarlas como le diera la gana.

¿Es este el país que queremos? ¿A esto se le llama libertad de expresión? Yo apoyo la libertad sexual, pero, ¿a todos deben gustarle a juro y porque sí las tendencias sexuales de determinados grupos? ¿Cambiamos la llamada “dictadura” heterosexual por una homosexual? ¿Hay que andar ahora muy alerta a la hora de EXPRESARSE por miedo a que seamos grabados por un individuo sin la capacidad para debatir y contra-argumentar nuestras ideas?

¿Seguiremos permitiendo que la falta de autoestima y la susceptibilidad extra-sensible de las personas nos calle la boca? ¿Dónde quedó el estoicismo, el amor por uno mismo, la invulnerabilidad emotiva a la hora de escuchar ideas o discursos con los que no estamos de acuerdo o que se oponen completamente a nuestro modo de vida?

El profesor en ningún momento está incitando al odio. En ningún momento está diciendo que los homosexuales no sean personas. En ningún momento promueve la persecución y ejecución de estos individuos. EN NINGÚN MOMENTO DISCRIMINA. ¡Simplemente OPINA! ¡Opina que los homosexuales son unos enfermos mentales perversos! ¿Y qué? ¿No está en su derecho? ¿Por qué habrían estas palabras ultra-conservadoras de ofender a alguien? Y si alguien se sintió ofendido, que, para empezar, habría sido por sus propias inseguridades, problemas de aceptación y carencia de madurez, ¿por qué no se levantó con orgullo y gritó “¡YO!” al profesor, cuando preguntó si había defensores de los homosexuales en el aula?

Si tanto disgustó el discurso a los alumnos, o al animal (pues alguien que no argumenta es, para mí, un animal) que grabó el video, ¿por qué ninguno hizo una intervención coherente? ¿Por qué ninguno abandonó el salón de clases? ¿Por qué ninguno pensó en solicitar un cambio de sección por no compartir las ideas del académico?

Además, como el video sólo muestra 10 minutos de una clase que, presumo, mínimo duró hora y media, pueden inferirse demasiadas posibilidades. Yo no conozco al profesor, sólo creo haberlo visto una que otra vez y no es que me haya caído bien o mal, simplemente creo haberlo visto por la universidad. Tampoco comparto su posición, si es que es esa su posición, ya que perfectamente pudo haber estado recurriendo al sarcasmo para probar algún punto. Habría que saber puntualmente de qué se estaba hablando. Quizá el profesor hasta es homosexual, reprimido o “a escondidas”, pero impartió su clase como consideró debía ser impartida, interpretando el Derecho Natural como debe interpretarse.

Hay tantas hipótesis, tantos vacíos, tantas preguntas… Y tan pocas personas interesadas en el tema, salvo por la sarta de ignorantes que deben estar felices porque habrán perdido unos cuantos días de clase por la reasignación de un nuevo profesor, o se habrán “salvado” de hacer determinada entrega o quién sabe, quizá simplemente están felices por haberse deshecho de “ese calvito gruñón”.

Es lamentable cómo las injusticias se dan en nuestro país, y a nadie pareciera importarle. “Total... Mientras no me afecte...” ¡Qué impotencia! ¡Qué frustración! Pero, sobre todo, ¡qué decepción! ¡Qué calidad de juicio tienen mis compatriotas!

De cualquier manera, mi intensión con este artículo es hacer pública mi indignación ante la decisión tomada por los directivos de la Universidad Santa María, al destituir categóricamente, sin una justa investigación, a un profesor POR IMPARTIR CLASES DE DERECHO ROMANO y, además, OPINAR LIBREMENTE.

Ahora, ¿podría alguien explicarme exactamente qué es Libertad Sexual? Porque, hasta donde tengo entendido, ninguna libertad puede pasar por encima de otra. ¿La libertad sexual oprime ahora la de expresión? ¡Vaya chiste!

martes 7 de octubre de 2008

Entrada doble

Pues así es. Lo siento mucho, Bolas Rotas, te tengo abandonado... Realmente no lo siento, pero bueno, la cosa es que pensaba publicar únicamente mi comentario acerca de la ignorancia de nosotros los humanos acerca de lo que realmente queremos, cuando me topé con algo que escribí el 18 de febrero de 2008 a las 12 del mediodía. Disfruten... o... mueran... o algo.


Nadie sabe lo que quiere.

Nadie sabe lo que quiere, sólo cree saber qué es lo que quiere. Por ejemplo, un futbolista podría afirmar que siempre ha deseado y siempre deseará patear un balón y recibir dinero a cambio. Pero, lamentablemente, esto es como cuando creemos estar con la mujer de nuestras vidas. La amamos, nos jode, nos deprimimos y encontramos otra. Sin embargo, mientras estuvimos con ella, afirmábamos tercamente que era todo lo que siempre habíamos deseado, que nos casaríamos con ella, que jamás dejaríamos de quererla.

Quizá las personas no cambien de afición tanto como de pareja, pero lo que quiero decir es que hasta que no se conozca TODO en este mundo, JAMÁS sabremos qué es lo que realmente queremos. De acuerdo, nos gusta el futbol y lo jugamos y disfrutamos, pero… ¿Es esto lo que queremos hacer toda nuestra vida? Es sólo lo único a lo que le hemos dedicado tanto empeño, y por ello creemos que es lo que siempre quisimos y querremos. FALSO. Si no sabemos qué somos, ¿cómo saber qué queremos? No podemos sino CREER o tener una n
oción de nuestros verdaderos deseos. Las cosas sólo se dan, sólo pasan. Nadie sabe lo que quiere.


Haré Ejercicios

Hay algo a lo que le he venido agarrando cierto desprecio a medida que pasa el tiempo; desprecio que crece de manera exponencial cada vez que se manifiesta.

Y es que hacer una y otra vez lo mismo, día tras día, es algo que se me antoja repulsivo y deshumanizador. Es por esto motivo, que pretendo comenzar a hacer cosas cada vez más aberrantes, y, haciendo honores a mi oficio de pelador de bolas, no se me ocur
re mejor cosa, antes de empezar, que apuntar en esta hoja virtual lo que solía hacer hasta ahora.

Dicho esto, procederé a matar de parálisis cerebral a cualquier incauto lector con la mala suerte de toparse con las palabras escritas a continuación:

Lunes.

Hace tiempo que lo que hago los lunes, y los martes, miércoles y jueves, es levantarme a las once y media de la mañana; nunca más temprano. Procedo a bañarme y cepillarme los dientes aunque, a veces, más de las que desearía, pierdo el tiempo destinado a estas actividades viendo televisión, jugando en la computadora o qué sé yo, durmiendo más.

Una vez vestido, espero a que mi padre esté listo para llevarme a mi centro
de estudios y, a veces, como algo. Una vez en la universidad, procedo a interactuar con mis compañeros, hasta que da la hora de entrar a clases. Veo clases. Salgo a las tres y media de las mismas.

Procedo entonces a esperar a mi padre para que me recoja, donde se van al caño unos treinta o cuarentaicinco minutos de mi vida (a veces, horas enteras). Minutos que o bien “aprovecho” para gorrearle el cigarro a algún anti-pulmones, o bien simplemente chancleteo por el complejo educacional.

Llega mi padre. Nos ponemos en marcha. Durante el viaje hablo con él de asuntos misceláneos mientras escuchamos la radio. Llegamos. Enciendo el computador y me dispongo a entrar a Messenger o estudio. Pasa el tiempo con una frenética celeridad, ap
enas perceptible, y dan las dos o tres de la mañana. Agotado, me acuesto a dormir.

Martes, miércoles y jueves.

Lo mismo que el lunes pero con horarios diferentes.

Viernes.

Acaban las clases. Contento, espero a mi padre a eso de la cinco y media de la tarde hasta que, finalmente, llega. Espero con excitación a que alguno de mis teléfonos suene; sin embargo el silencio es más profundo que el acto de observar a un gusano muerto. Llega la noche. La una, las dos.


Si estoy haciendo algo, posiblemente es una ladilla, aun cuando sea muy divertido (¿?).

Si no estoy haciendo nada, deseo, y me pudro en el acto, estarlo haciendo.

Sábado.


Lo mismo que el viernes pero sin clases.

Domingo.



La vida es insulsa para mí en estos momentos, me veo obligado a cambiar mi quehacer diario. Empezaré haciendo ejercicios por las mañanas, antes de ir a clases. Estoy gordo.



Cabe acotar que nunca hice ejercicios, más bien dejé la universidad al poco tiempo... Y sigo gordo. Aquí hay una foto:






domingo 7 de septiembre de 2008

Ni un sólo pensamiento pasa por tu cabeza. No tienes cabeza. Y, aunque no tengas ojos, sólo vez ausencia de luz. Negrura. Obscuridad. Soledad también... pero lo aceptas como algo que siempre ha sido así, y que siempre seguirá siendo así. No sientes. No piensas.

¿Te has preguntado cómo era todo o cómo eras tú antes de abrir los ojos por primera vez desde el interior de la vagina de tu madre? ¿No? Pues la verdad es que yo sí. Me he puesto a pensar sobre esto algún tiempo atrás, y fue entonces cuando comprendí la idea de la inmensa 'nada'. La madre de todas las cosas.

¿Crees en 'dios'? ¿Sí? Eres un marico... pero, por supuesto, respeto que hayas decidido serlo. Yo, en cambio, no sólo no soy un marico sino que además creo que venimos de la nada y vamos, desesperados, hacia ella. El sentido de haber 'nacido' de ella y querer volver de nuevo hacia ella, radica en ella misma. Un día abrimos los ojos y comenzó todo lo que podemos recordar. ¿Será esto lo único que importa? Para mí, la vida es como un juego de computadora: No tiene sentido.

Al abrir los ojos, automáticamente pasamos a ser dignatarios del tiempo. Es un hermoso regalo... pero es TUYO. Y con él, haces lo que se te antoja. Por fin entiendo por qué Cristo decía (y si no lo decía por la razón que voy a exponer, pues es mierda): "Ama al prójimo como a ti mismo". Tiene muchísimo sentido... Todos DEBERÍAMOS amarnos a nosotros mismos (sé que existe gente que no lo hace, pero ellos son mierda... pero a la vez... bah, sigan leyendo); yo me adoro. Bueno, Cristo decía que amáramos a los demás como a nosotros mismos... porque nosotros SOMOS los demás, o al menos somos como ellos. Somos simples "cosas" que un día despertaron y que, con el paso de los años, comenzamos a creer en todo lo que se nos decía: religiones, reglas, el coco, el bien, el mal, etc. Con el paso del tiempo también creemos saber dónde estamos, qué queremos y a dónde vamos... pero no es así... o, al menos, no para la mayoría de las personas (yo sé que yo no lo sé).

Todos tenemos una vida... y realmente, lo peor que nos podría pasar sería perderla. Si la gente detesta tanto, o le teme tanto, a la muerte... ¿POR QUÉ COÑO ES TAN ESTÚPIDA? La mayoría de la gente se deja morir por cosas tan ESTÚPIDAS: "Se burlaron de mi en el colegio/universidad/trabajo/funeral"; "perdí mi empleo"; "no soy el de antes porque perdí el rostro a causa de impactos de balas de asalto, mientras luchaba 'por mi país' en Irak"; "soy gordo"... Mierda gente, si son tan infelices... Mueran.

Si la gente le teme tanto a la muerte... ¿por qué no se alegra cuando algo malo le pasa, y se alegra aún más cuando algo bueno le pasa? Despues de todo, si te sucede algo malo... como el rechazo, la infidelidad, la muerte de alguien cercano... te SIENTES mal. Y sentir implica estar vivo. ¿No deberíamos alegrarnos de estar vivos cada vez que sentimos?

Al final... lo peor que puede pasarnos, es dejar de sentir. Yo digo, creo y practico que hay que hacer lo que se venga en gana, y, si la consecuencia de nuestro acto es la peor de todas, pues... volvemos a la nada. Morimos haciendo lo que queríamos, morimos viviendo.

Prefiero un millón de veces morir en tres años haciendo lo que me fascina, a vivir mil años más haciendo algo que me disgusta o (¡PEOR AÚN!) que no me transmita la más mínimo emoción.

Adoro la vida. Adoro destestarla cuando la detesto, y vivirla al máximo cuando la amo. La adoro. Es lo máximo... Y a la vez no tiene ningún sentido. Es todo un juego, una gran broma, como diría el Guasón. "Why so serious?"... Simplemente brillante. No puedo creer que el Guasón haya salido de la mente de un hombre, pero la idea no desalienta mi admiración hacia él.

No sé qué hacer... Las inscripciones para la UCAB son para octubre del año que viene, y para la Central y la Santa María, en febrero del año que viene. Creo que tampoco quiero estudiar. Me encantaría meterme a la armada y alcanzar finalmente mi independencia, dando un salto al vacío a la verdadera naturaleza del mundo. Empezar estando solo de una vez, en lugar de esperar cinco años para darme cuenta que siempre lo he estado.

Bueno, los quiero a todos... Cuídense y gracias por leer.

miércoles 20 de agosto de 2008

Jódanse

Me encanta la sonrisa que se dibuja en tus gruesos labios cuando me ves. Me parece tan sensual y cálida al mismo tiempo. Tus ojos que escrutan los mios, buscando sólo tú sabes qué cosa en mi alma, me asustan un poco.

Dicen que entre un hombre y una mujer no puede haber amistad verdadera, pero entonces... ¿la amistad es homosexual? ¿Alguien que pertenece al género que te gusta sexualmente NO puede ser tu amigo? ¿Los bisexuales no tienen amigos?

Me rehúso a pensar que las respuestas a estas preguntas son afirmativas, porque sería muy estúpido. O lo sería hasta que consideramos la posibilidad de que la amistad no exista en lo absoluto. ¿Existe la amistad? Yo creo que sí y espero no estar errado.

Si yo muriera, fuera a la cárcel o desapareciera sin dejar rastro a mis seres queridos... estos continuarían con sus vidas. Sólo somos hormigas. ¿A quién le importaría que aplastaran a una hormiga? A mí no me importaría. A lo mejor a un hippie sí, pero los hippies no son personas... y a nadie le importaría si aplastaran a uno.

Dicen que un amigo es un tesoro, por lo que yo he de ser un pirata: Tengo muchos tesoros. Sin embargo, a veces me pregunto qué tan valiosos son... e incluso, ¿qué tan valioso SOY? ¿Qué tan digno?

El alcohol es mi amigo. Las drogas son mis amigas. El sexo es mi amigo. Me hacen sentir vivo y sacan a pasear los sentimientos que la rutina y la desilución guardan muy adentro de mi ser.

¿Sería yo un buen amigo mío si creyera en la amistad?

...

Me siento solo... me amo, pero ya aburro. Quiero amar a alguien más. Quiero que alguien más me ame. Mis amigos no bastan (sobretodo cuando hablamos del alcohol, las drogas y el sexo) para tapar ese agujero que el desconocimiento de mi razón de ser ha dejado en mi corazón.

Pienso que cuando estamos felices... sólo estamos distraídos. Estamos bebiendo, bailando, teniendo sexo, jugando computadora, riendo, fumando... y creemos que todo está bien, nuestra autoestima se eleva o estabiliza, nuestra felicidad es tal... que olvidamos que... no sabemos qué somos ni qué queremos, dónde estamos y a dónde vamos, dónde nos gustaría estar, ni si todo vale la pena...

Vivimos a ciegas. Nos enorgullecemos de las metas que alcanzamos sin saber si cumplen otra función además de la autosatisfacción; y si tal es el caso... ¿cuál es la diferencia entre estar orgulloso por ser el mejor de los mejores en clases, en un juego o en las finanzas? Si, a fin de cuentas, sólo lo hacemos para sentirnos realizados... un mendigo podría ser la persona más exitosa del mundo si así lo pensara.

Puta madre... Los odio.

jueves 26 de junio de 2008

Y... Finalmente pasó

Estamos a jueves 26 de junio. Hace tres días, el lunes, mi archirrival logró someterme. Me hizo comer mi propio excremento por aproximadamente unas tres horas... Hasta que caí, inconciente, harto de tanta mierda.

Hablo, por supuesto, del alcohol. Este delicioso y sagrado elemento, se burló de mí y tomó posesión de mi cuerpo para, a la hora de devolvérmelo, encontrarme en boxers tirado en una colchoneta al lado de mi cama.

El viernes pasado, un amigo mío había venido desde Maracaibo a visitar a los amigos que había dejado atrás en Caracas. Por ello me encontraba en una colchoneta y no en mi cama... Y, ahora que lo pienso, por ello me encontraba sin dignidad ni estómago... Pero bueno, divago...

El asunto es que, para mí, todo fue una noche muy normal. Mi amigo me invitó a una reunión de un amigo de un amigo, a donde llevamos más amigos. Era una linda casa... La familia habría de ser adine... ¡HABÍA ALCOHOL!

Me habré bebido unos tres vasos de ron ("Superior", sí... El desecho de gasolina con azucar que venden como ron) con Pepsi-Cola. Aburrido, decidí probar mi capacidad etílica: Reté a una competencia de secos (fondos blancos) a nada menos que a un calvo de temible apariencia.

El sub-normal, al que llamaremos "Pelón", bebió su vaso en un solo intento... Luego tomó a un niño pequeño y se lo comió... Era un orco. Yo, humildemente, lo bebí en tres intentos... Sí, soy un marica... Pero lo importante es que no me rendí...

Decidido a recobrar mi honor (sin saber que, de ser un marica al que le importara un carajo lo que piensan de él las demás personas, estaba a punto de perder toda pizca de dignidad que pudiera tener), lo reté una vez más... Esta vez sería el mismo ron (o gasolina con azucar), pero puro.

Empuñé mi vaso decididamente y bebí más de la mitad en mi primer intento (Sí, me cuesta mucho ingerir cualquier tipo de líquido en cantidades considerables de una sola vez... Jódanse). Al segundo intento me lo bajé entero. Desperté en mi casa... ¡¿?!

El amigo que vino desde Maracaibo, al que llamaremos "Tomás", me preguntó:
- "¿Marico, qué pasó ayer; recuerdas lo que pasó ayer?"
A lo que respondí:
- "Claro, maric... (Temí lo peor al darme cuenta que no recordaba un coño) ¡¿Qué pasó?!"

Lo que siguió fue una interesante historia donde, al parecer, bailé electrónica muy, MUY ebrio y se me cayeron los pantalones... TRES VECES...

Luego, (con los pantalones abajos por tercera vez) comencé a llorar y abracé (¿llené de moco y saliba?) a un amigo que se encontraba en la reunión, a quien solía tener gran estima, pero que cambió de marica a maricón y perdimos mucha de la confianza que teníamos. Llorando, le dije que consideraba que había cambiado mucho y que me dolía y no sé qué otra mariconada.

No sé si antes o después de esto, le dije a la novia del mismo amigo que era una pobre calienta huevos...

Molesté a una pareja más... No sé cuál... Pero creo que eran el Pelón y su chica... Los fastidiaba diciendo algo como "Pero bésala, ¡bésala!"... Jamás lo entenderé.

Oh, pero no todo fue malo para mí... Al final sí que recibí un rico y apasionado beso de una linda chica... Quien resultó no sólo no ser una chica, sino además estar hecha de madera... ¡BESÉ UN POSTE!

Finalmente, llegué a mi casa. No sin antes ser cargado de brazos y piernas, por mis fieles amigos anti-alcohol, desde la casa de la reu hasta el carro de uno de los mismos, quien sería nuestro chofer esa noche.

Me subieron hasta mi cama, Tomás y dos amigos más, Erich y Antonino. Tomás acompañó a los otros dos hasta abajo (vivo en un edificio) para toparse con la sorpresa, al regresar, de que me encontraba totalmente vomitado en mi cama. Me levanté, (para ir al baño, supongo) para estrellar mi cabeza contra el bajo del equipo de sonido de mi computador... (Esto gracias a la agilidad del golpe de Tomás, que evitó que me estrellara y/o vomitara el monitor...)

Aquí hay una foto:


Mmm y no recuerdo más de las fechorías que cometí ese funesto día en el cual el alcohol finalmente me derrotó... Recalco que no recuerdo absolutamente nada de esto, todo me lo contaron entre risas, burlas y golpes.

...

Sexo, sexo... Oh, oh, oh.

martes 10 de junio de 2008

¡Que viva la homosexualidad masculina!

Pues... El reloj de mi computadora dice que son las 05:42 a.m. ... pero está dañado así que no sé qué hora es.

El viernes pasado falté a mi segundo parcial de Matemáticas III... Y este lunes a mi segundo parcial de Física I, que estoy viendo por segunda vez.

Mi padre se encuentra hablándome en este momento al respecto de mis motivos. Me rompe las bolas. Habla de mariconadas como "termina lo que empiezas", "la calvicie es algo normal" y "me gustan los sandwiches y por ende no te daré el carro".

Como podrán haber adivinado, si no padecen de síndrome de Down, la ingeniería finalmente me rompió las bolas. Lo logró.

Ayer soñé de nuevo... O bueno, al menos pude recordar algo de aquello. Habían fantasmas o demonios que me inspiraban un miedo terrible. Ascensores. Besos apasionados... No entendí un carajo. Pero sí me sentí diferente cuando me levanté. Sentí unas ansias de calor humano algo agradables y, cuando me encontraba expuesto a los entes malignos, sentía un miedo casi palpable. Me gustó lo abstracto del mismo...

Pues entonces abandoné la Ingeniería. Me cansé de ir a unas clases, no sólo humanamente innecesarias (por razones que explico aquí), sino que además son dictadas estúpidamente rápido, como si entre menos alumnos entiendan, mejor fuera el profesor. Además de la gente. ¡Oh, la gente! Los "simónbobos", como se les conoce popularmente, gustan pastar libros en su hábitat natural: la biblioteca; siendo los fines de semana inspiradoras oportunidades de organizar maratones de estudio INDIVIDUALES, donde el que más estudia, más chévere es. No importa lo vacío que sea emocional o empíricamente. Más chévere es...

Su punto debil es el alcohol. Si alguna vez te encuentras rodeado de simónbobos salvajes, procura tener una botella de cerveza cerca y... (No, no hace falta rompérselas en la cabeza) Disfrútala. Ellos se distraerán calculando las dimensiones de la misma y el volumen de "líquidomalo" que pudiera tener.

Sus chicas son hermosas... Oh, sí... Las simónbobas tienden a ser muy lindas (no, no hablo de un límite). El único problema es que, con sus excepciones, son muy sometidas (¡Cállate, eso no se ve en todas partes, sólo ahí!... ¡Simónbobo malo!). Hay unas pocas que pueden llegar a no caerte jodidamente mal, y son éstas específicamente las que son más sometidas. Entre más mal te caiga una y más fea, más permisos tiene.

Pero bueno... La cosa es que abandono ese campo de consentración de nerds para siempre... Me voy de ahí con aprecio y respeto por muchos simónbobos amigos míos, y sólo por un profesor: Rodrigo Conde. A mis amigos, les deseo la mejor de las suertes y sean los más chéveres de la uni (exacto, estudien qué jode), y que NI SE LES OCURRA ACERCARSE AL "LIQUIDOMALO", por favor... Podrían derretirse. Al profesor Rodrigo... Pues... No tengo nada que decirle más que es un excelente profesor, a pesar de que no comparto un 90% de sus opiniones, y que le deseo mucha suerte; aunque la verdad dudo que él llegue a leer esto.

Me iré, confundido, a explorar centros de estudio menos plagados de estas criaturas... Creo que comenzaré mi recorrido en la Santa María... Donde lo único que tiene de virgen es el nombre. Si no me gusta lo que veo, o me vuelve a picar una bola, me iré a la Católica... Ya veré.

A la Central no pienso volver. No me gusta porque huele a mierda, se está cayendo y la gente es muy extraña. Es como un circo... A diferencia de los simónbobos, la gente de la Central no compite por sacar buenas notas o por estudiar más, sino que buscan ser el más raro (hasta ahora va ganando el transformista, ciego y mocho que vi en una ocasión).

Y sobre mis motivos. Comencé a estudiar Ingeniería por la lucrativa y seductora promesa que me hacía. La Ingeniería no es muy distinta del Diablo en persona. Quise vender mi alma para tener harto dinero en un futuro. Pero caí en cuenta que no sólo no valía la pena perder mis mejores años detrás de un libro, sino que además, no sería yo quien disfrutaría el dinero, fruto de mi juventud sacrificada, sino los desgraciados de mis hijos.

Además, siempre pensé que la Filosofía y las letras podían ser mi afición, y los números mi fuente de ingresos, pues siempre he sido bueno con ellos, al parecer. Pero me he dado cuenta que podré ser bueno con los malditos números, pero los aborrezco irremediablemente. No puedo ejercer algo cuyo nucleo odio con todo mi ser.

Es por eso que no sólo dejo la Simón (o Nerdilandia para algunos), sino que también me burlo de la Ingeniería, y la dejo por el mejor invento de la humanidad, después de la bomba atómica: La comunicación social.

martes 3 de junio de 2008

Acerca de la "gente" estúpida...

Pues... Gente estúpida... El término me resulta casi redundante.

Hoy conocí a una chica. Íbamos sentados en el asiento trasero del auto de una amiga que, desviándose jodidamente de la ruta que da a su casa, nos dió el "aventón" (qué palabra tan mexicanamente "no-macha"), la cola, a varios de sus compañeros de universidad.

Entablamos conversación y, simónbobos al fin, hablamos de profesores (Sí, profesores... Por favor, no me peguen)... Me comentó que actualmente estaba viendo determinada materia con un profesor que me había impartido el mismo curso unos cuantos trimestres atrás; le dije que ese profesor era una mierda.

Luego de putear a un par de profesores más, la chica pareció mutar su semblante de una chica normal con rasgos de hombre, a una chica anormalmente velluda y necesitada de pene... Con rasgos de hombre.

Al preguntarle qué le pasaba, me manifestó que nunca había conocido antes a alguien con el que pudiera estar menos de acuerdo en cualquier sentido. Me consideró ofensivo y siguió con cara de culo el resto del viaje... Pero, en secreto, me deseaba.

La chica, y esto lo explicó todo, resultó ser de una parte de Venezuela donde la gente fornica con vacas, es estúpida y desagradablemente conservadora y siempre anda arrecha (molesta). Hablamos de si Chávez era o no socialista, de si YO fui o no alguna vez socialista... Pues para ella, nadie es socialista...

Tras tratar de explicarle que nadie puede saber con certeza lo que alguien más piensa, comenzó a atacarme por haberle confesado que de vez en cuando me "coleo" en las colas de los comedores. Afirmaba, que la cuestión empezaba con "coleaditas" en comedores y terminaba en la masacre de millones de judíos... ¡Carajo! ¡A mí no me gusta comer solo! ¿y cómo mierda NO comer solo SIN colearme cuando hay días que no veo a nadie conocido... O con quienes me apetezca comer más que en la mismísima cola?

Me pareció realmente estúpido... Pues nada, al final llegamos a su destino (creo que era un establo para caballos con síndrome de Down... Ni idea de qué querría hacer ahi) y procedió a bajarse... Me despedí y pude palpar fácilmente la hipocrecía que la motivaba a devolverme el saludo. Desapareció.

El carro se puso en marcha y, al cabo de unos minutos, alguien intentó asesinarme con un huevo (de gallina coño), pero no contó con que la ventana del copiloto, donde me encontraba yo en ese momento, estubiera cerrada (ajá... Alguien sintió la necesidad de estrellar un huevo contra el carro de mi amiga... Eso, o algún ave fue a un "buffé" la noche anterior). Mi amiga me dejó en la parada, esperé a mi padre... Compré un Samba y una caja grande de Marlb... Pero no creo que eso tenga algo que ver con lo que atañe a esta entrada.

A muchas personas les molesta el modo en el cual me expreso... Y carajo, se los respeto... Pero es algo realmente subjetivo... Es una costumbre que tengo cuando estoy aburrido, ladillado o amargado. Sin embargo tengo muchos amigos... Y no, estos no son ningunos jalabolas. Estos me dicen las vainas en la cara y cuando algo no les gusta, me lo manifiestan y yo hago lo posible por cambiarlo... Mierda, cómo odio a las personas que creen saberlo todo y, por decir algo, resultan RELIGIOSOS... O peor aún CATÓLICOS!... Carajo... Cada quien se expresa como le da la gana...
Acabo de recordar cuando repetidas veces yendo en una kombi en Lima, con unos panas y usando un lenguaje "juvenil", unos viejos ladillados y cancerosos del coño de su madre se voltearon despectivamente para interrumpirme con un "¡Oiga! ¡Respete por favor que hay una dama presente"... Mmm... Creo que hablaba del pellejo que le colgaba de un hombro y que parecía mirarme con la misma expresión de indignación... Como si acabara de matar a una persona o me estuviera masturbando... GENTE ESTÚPIDA.

A mi, por ejemplo, no me gusta esa actitud rapera que... Los raperos... Pudieran tener... Pero carajo, puedo ser pana de ellos y normal y no les voy a decir que cambien su forma de ser... Más bien me alegro de que disfruten su cuestión y bueno, como no me gusta, simplemente no me junto TANTO con ellos... Es una cuestión de... Ser normal... De ser uno mismo... CODEPENDENCIA es el mal de esta sociedad... Dejen la mariquera y salgan a hacer lo que les de la gana, O MÍNIMAMENTE, no se lo prohiban a otros con caras de culo e indignaciones fuera de lugar... El mundo necesita ser educado profundamente en ética y moral... Y en nomariquismo también.